Primer Ángelus de Francisco: Dios no se cansa nunca de perdonar

17 mar. 2013

Ciudad del Vaticano (AICA): El Papa Francisco rezó su primer Ángelus, ante una multitud que abarrotaba la Plaza de San Pedro que quería recibir y escuchar al Papa, les habló, tomando el evangelio del día (Jesús y la adúltera), de la misericordia divina. “El rostro de Dios –dijo a los presentes– es el de un padre que no se cansa de perdonar. Somos nosotros los que nos cansamos de pedir perdón”. 

El Pontífice utilizó papeles pero también improvisó y habló al mundo del perdón y la misericordia. 

“Buenos días, después del primer encuentro hoy puedo dirigir mi saludo a todos y estoy feliz de poderlo hacer el domingo. Es muy hermoso poder encontrarnos los domingos, en esta plaza, la plaza del mundo”, comenzó el Papa. 

En este sentido, Francisco habló del Evangelio de hoy, el de la mujer adúltera. “Llama la atención la actitud de Jesús. No hay palabras de desprecio y de condena sino de amor y misericordia que invitan a la conversión”. 

Por ello, dijo que “el rostro de Dios es el de un padre misericordioso que tiene siempre paciencia”. Además, quiso preguntar a los allí presentes: ¿han pensado en la paciencia que Dios tiene con nosotros? ¿Y en su misericordia? 

Distendido y cercano, el Papa volvió a dejar de lado el discurso escrito, al poco de empezar a leerlo: “en estos días de cónclave pude leer un libro del cardenal Kasper sobre la misericordia de Dios. Este libro me hizo mucho bien. ¡Pero no crean que hago publicidad a los libros de mis cardenales”, bromeó. 

“La misericordia hace al mundo menos frío y más justo”, continuó el Papa. “Recuerdo, recién nombrado obispo, en 1992, llegó a Buenos Aires Nuestra Señora la Virgen de Fátima, y se hizo una gran Misa. Yo fui a confesar y, al final, cuando me iba, vino a mí una anciana muy humilde y muy anciana, tendría más de ochenta años”. 

“Yo la miré y le dije, ‘Abuela, ¿quiere confesarse?’ ‘Sí’, me dijo ella. ‘Pero si no ha pecado’. ‘Todos hemos pecado’, me contestó. ‘¿Pero el Señor perdona todo?’, le pregunté. ‘Si el Señor no perdonara todo, el mundo desaparecería’, contestó. Me entraron ganas de decirle: ‘¿Ha estudiado usted en la Gregoriana?’”, bromeó el Papa. 

Antes de iniciar el rezo del Ángelus indicó a los miles de fieles allí congregados que “tenemos que aprender a ser misericordiosos. Y por eso vamos a pedir la intercesión de la Virgen, que ha tenido en sus brazos a la misericordia hecha hombre”.+