PRIMER ANIVERSARIO DE LA MUERTE DEL DIÁCONO JORGE ILKEY

27 feb. 2013

 Homilía del Padre Carlos Alberto Merlo Masino 

MIERCOLES DE LA 2ª SEMANA DE CUARESMA - 2013 

PRIMER ANIVERSARIO DE LA MUERTE DEL DIÁCONO JORGE ILKEY 

En el texto del Evangelio que la liturgia de la Iglesia nos propone para éste 2º miércoles de cuaresma vemos al señor subiendo a Jerusalén para dar cumplimiento a su misión salvífica mediante su Pasión y Muerte, de la cual haremos memoria en la próxima Semana Santa. Bien podríamos decir que durante éstos cuarenta días estamos con Jesús marchando hacia el misterio central de nuestra fe, el cual da forma a nuestras vidas.
Siempre que emprendemos un camino, a lo largo del mismo nos enfrentamos a distintas bifurcaciones, ante las cuales si no tomamos la decisión correcta podemos terminar en cualquier otro lugar menos al cual queríamos arribar en el momento de emprender el viaje. Esas bifurcaciones son las tentaciones, a las cuales nos enfrentamos diariamente. Tentaciones que pueden ser de lo mas burdas a lo mas complejas y sutiles. 

Hemos escuchado la manera en que ésta buena mujer quiere lo mejor para sus hijos, sin embargo está sucumbiendo a la tentación del poder, con todo lo que ello implica: vanidad, soberbia, la preeminencia de unos sobre otros. A primera vista podemos decir “era una buena madre que se preocupaba por el bienestar de sus hijos”… sin embargo el Señor Jesús deja de manifiesto que Él viene a traer un orden nuevo, una nueva manera de pararse ante la vida. Un orden que implica beber de su mismo cáliz, el cáliz del dolor…

Y que los que apuran hasta las heces de ese cáliz son los que ocuparán los primeros puestos en el Reino, a ellos reserva el Padre Dios esos primeros lugares porque son los que se han identificado con su Hijo, los que han hecho el camino de abrazar la Cruz, de la negación de sí a través del servicio y el sufrimiento que provoca la enfermedad abrazada cristianamente como participación en la Pasión del Señor, ellos son los corredentores.

Ésta certeza es la que nos llena de esperanza en éste primer aniversario del fallecimiento de don Jorge Ilkey, que sirviera como diácono de la Iglesia en nuestra parroquia de la asunción de la Virgen María. A quien no tuve la oportunidad de conocer personalmente en profundidad, solo un trato ocasional, sin embargo los testimonios que he recogido acerca de él han destacado su ser servicial, especialmente con los enfermos, y la serenidad con que abrazó la Cruz de la enfermedad. 

Que su ejemplo, como el de tantos otros que nos vienen a la memoria en éstos momentos, nos ayuden a vivir mas profundamente ésta cuaresma, y confiémonos a la intercesión de éstos hermanos y hermanas nuestros que seguramente están en un lugar muy cercano al trono de Dios.