día 9 - Misión digital de la Divina Misericordia

29 oct. 2011

Misión digital de la Divina Misericordia – Octubre 2011
Parroquia “San Antonio de Padua” – Santa Sylvina, Chaco
9º día
Dice la Palabra del Señor: “Ocho días más tarde –después de la Resurrección de Jesús-, estaban de nuevo los discípulos reunidos en la casa, y estaba con ellos Tomás. Entonces apareció Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio de ellos y les dijo: «¡La paz esté con ustedes!». Luego dijo a Tomás: «Trae aquí tu dedo: aquí están mis manos. Acerca tu mano: métela en mi costado. En adelante no seas incrédulo, sino hombre de fe». Tomás respondió: «¡Señor mío y Dios mío!». Jesús le dijo: «Ahora crees, porque me has visto. ¡Felices los que creen sin haber visto!» (Jn 20, 26-29).
Dijo el Señor Jesús a Santa Faustina: “Deseo que el primer domingo después de la Pascua de Resurrección sea la Fiesta de la Misericordia. Pide a Mi siervo que en aquel día hable al mundo entero de esta gran misericordia Mía; que quien se acerque ese día a la Fuente de la Vida, recibirá el perdón total de las culpas y de las penas.
La humanidad no conseguirá la paz hasta que no se dirija con confianza a Mi misericordia. Oh, cuánto Me hiere la desconfianza del alma. Esta alma reconoce que soy santo y justo, y no cree que Yo soy la Misericordia, no confía en Mi bondad. También los demonios admiran Mi justicia, pero no creen en Mi bondad.
Mi Corazón se alegra de este título de misericordia.
Proclama que la misericordia es el atributo más grande de Dios. Todas las obras de Mis manos están coronadas por la misericordia” (Diario 299-301).

Oración de Santa Faustina
Oh Bien Supremo, deseo amarte como hasta ahora nadie Te ha amado en la tierra. Deseo adorarte con cada momento de mi vida y unir estrechamente mi voluntad a Tu santa voluntad. Mi vida no es monótona ni gris, sino variada como un jardín de flores perfumadas, donde no sé qué flor recoger primero: el lirio del sufrimiento o la rosa del amor al prójimo o la violeta de la humildad.
Oh Jesús, Vida, Camino y Verdad, Te ruego, tenme cerca de Ti, como la madre estrecha a su niño pequeño. Amén.