día 8 -Misión digital de la Divina Misericordia

29 oct. 2011

Misión digital de la Divina Misericordia – Octubre 2011
Parroquia “San Antonio de Padua” – Santa Sylvina, Chaco
 Día 8
Dice el Señor en su Palabra: “No se inquieten por la vida, pensando qué van a comer, ni por el cuerpo, pensando con qué se van a vestir. Porque la vida vale más que la comida y el cuerpo más que el vestido. Fíjense en los cuervos: no siembran ni cosechan, no tienen despensa ni granero, y Dios los alimenta. ¡Cuánto más valen ustesdes que los pájaros! ¿Y quién de ustedes, por mucho que se inquiete, puede añadir un instante al tiempo de su vida? Si aun las cosas más pequeñas superan sus fuerzas, ¿por qué se inquietan por las otras? Fíjense en los lirios: no hilan ni tejen; sin embargo, les aseguro que ni Salomón, en el esplendor de su gloria, se vistió como uno de ellos. Si Dios viste así a la hierba, que hoy está en el campo y mañana es echada al fuego, ¡cuánto más hará por ustedes, hombres de poca fe! Tampoco tienen que preocuparse por lo que van a comer o beber; no se inquieten... El Padre sabe que las necesitan. No temas, pequeño Rebaño, porque el Padre de ustedes ha querido darles el Reino” (12, 22-32).
Dijo el Señor Jesús a S. Faustina: “Compórtate como un mendigo que cuando recibe una limosna grande no la rehusa, sino que más bien agradece con más cordialidad; y tú también, si te concedo unas gracias más grandes, no las rehuses diciendo que eres indigno. Yo lo sé; pero tú más bien alégrate y goza, y toma tantos tesoros de Mi Corazón cuantos puedas llevar, ya que haciendo así Me agradas más. Te diré algo más: no tomes estas gracias solamente para ti, sino también para el prójimo, es decir invita a las almas con las cuales estás en contacto a confiar en Mi misericordia infinita. Oh, cuánto amo a las almas que se han confiado totalmente, haré todo por ellas” (Diario 294).
Oración de Santa Faustina
Oh Amor Eterno, deseo que Te conozcan todas las almas que has creado. Desearía hacerme sacerdote, para hablar incesantemente de Tu misericordia a las almas pecadoras, hundidas en la deseperación. Desearía ser misionero y llevar la luz de la fe a los países salvajes para dar a conocer a las almas y morir en el martirio, sacrificada por ellas como Tú has muerto por mí  y por ellas. Amén.